domingo, 24 de enero de 2016

Conversaciones con el clítoris


Cuándo, cómo, a qué ritmo, a qué temperatura. Todos estos temas y más en un diálogo profundísimo con el único órgano de la naturaleza humana destinado exclusivamente al placer. 


Parece realmente una ironía, pero todas deberíamos tener una conversación íntima con nuestro clítoris. No solo porque particularmente cada mujer tiene sensibilidad en diferentes lugares, sino porque todas necesitamos, a la hora de ir a la cama, el conocimiento para dirigir a nuestro compañero.

Disociadas
Muchas mujeres se disocian de su genitalidad y creen que no importa la experiencia de la caricia o de la estimulación. Falsamente deducen que la vibración puede causarles daño o utilizar un juguete es pecaminoso y sucio. Pero el juego erótico es fundamental para entender por dónde es que esas zonas son las más sensibles o vulnerables a la excitación.

Otras mujeres, sienten que la penetración es la única forma de tener buen  sexo y olvidan las artes mágicas del sexo oral que, bien realizado, suele ser una de las formas de disfrute más estimulantes.
Imaginar de qué manera podemos sentir, participando con nuestros genitales y aprendiendo a integrarlos sin vergüenza, es la meta. Tocarnos despacito, conocernos, mirarnos, es poder reconocer cada punto placentero que nos provoque una sensación diferente para preparar todo el cuerpo para la culminación sexual satisfactoria, la llegada al espléndido orgasmo.

Frustraciones afuera de la cama
Claro que tenés razón, que las mujeres pueden tener múltiples orgasmos conectándose como corresponde con su clítoris, utilizando la imaginación y la fantasía ampliamente sin pudores. Así, se empiezan a evitar los pensamientos que perjudican y ponen distancia entre lo sensorial y el estímulo. Realizado ese juego en el contexto apropiado, relajada y buscando todo lo que te lleve a un punto de entrega de tu cuerpo, te preparás para una carrera en logros y objetivos de mayor a menor intensidad. 
A veces sucede que ciertos pensamientos distraen para evitar la situación de clímax (y muchas mujeres lo hacen de alguna manera para herir inconscientemente el ego masculino). Si el varón se siente frustrado, impotente y poco viril como para satisfacer a su compañera, en estos casos es muy factible que el vínculo este deteriorado en otras áreas y esto se manifieste en la sexual también. La única salida es la terapia de pareja.

Ritmos
Las mujeres estamos preparada físicamente para volver a empezar inmediatamente. No necesitamos descansar, ni tampoco un tiempo refractario como los varones, para reponer energía y volver a tener una erección posterior a la eyaculación. Esta es una gran ventaja que tenemos las mujeres y que (en algunos casos) no sabemos aprovechar. Hay que dejarlo en claro: podemos tener tantas satisfacciones como ganas y deseos tengamos aun cuando no quedemos totalmente satisfechas en el primer intento o nuestro compañero se anticipe (lo que sucede muchas veces).

Primero, a solas
Esa conversación intima con nuestro clítoris, implica que nos conectemos a solas con nuestro cuerpo. Podemos reconocer con un espejo cómo está formado, tocar las zonas de los labios internos, labio mayor, monte de venus… e ir experimentando las diversas sensaciones bañándonos, duchándonos, o en la cama, concentradas en esa experiencia. Toda inclusión de objetos ya sea juguetes, vibradores, alimentos, cremas, sedas, y todo aquello que permita ir preparándose para el juego en pareja, vale. 

En este diálogo es fundamental incluir también la imaginación: poder construir situaciones ideales, disfraces, personajes. Imaginar maneras de acariciarse, roces, y también (porqué no) imaginar sonidos que acompañen cada mecánica y que comprometa al cuerpo entero en lo que respecta a los cinco sentidos.

Esta propuesta es sumamente efectiva para las mujeres anorgásmicas que no encuentran la manera de sentir, y que llegan difícilmente o siempre con otras alternativas. 

Formas de llegar
Algunas comentan que la única forma es con la ducha del vidette. A la alegría orgásmica le sigue una intensa angustia (si es que no pueden hacerlo con su pareja de una manera satisfactoria). Provocan, también, una carga de responsabilidad al varón que lo hace sentir poco deseado o atractivo.
Lamentablemente, las parejas adultas no hablan con sus hijas de lo importante que es disfrutar el orgasmo. El temor real aparece frente a la dificultad para tocar un tema que genera una gran dificultad con la propia sexualidad. Desconocen cómo hacerlo, no tienen las herramientas y esto sigue fabricando mujeres anorgásmicas que creen que una pastillasolucionará esa dificultad. O piensan que un cambio de pareja lo resolverá y van de una a otra relación con la misma experiencia a cuestas. Falta de educación sexual: primer causal del problema.
Pero como me decía una paciente. "Hablando con tu vulva, la convencés de que puede hacerlo, de que camine tranquila y logrará el premio", resulta simpático así dicho. Y no solo hablando sino tocando, mirando, oliendo, descubriendo, nos conocemos más a nosotras mismas y aumentamos el placer. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario